Adolescencia: Personalidad
La adolescencia es una etapa complicada, que suele alterar la convivencia de las familias. Los adolescentes con síndrome de Down tienen, como cualquier persona de su edad, conflictos en la relación familiar, por lo que a menudo prefieren estar con sus amigos.
En estos años aparecen muchos cambios físicos y suele surgir el primer amor. Se hace más fuerte el deseo de independencia y de realizar las actividades que ven hacer a otros jóvenes. Algunos padres tienden a sobreproteger a sus hijos con discapacidad y rechazan este impulso.
En esta etapa de transición entre la niñez y la vida adulta vuestro hijo va a experimentar cambios físicos y psicológicos. Probablemente, como cualquier otro adolescente, sentirá cierta confusión ante ellos.
Su conducta también sufrirá cambios, reflejo de su deseo de sentirse querido –por su familia y los amigos- pero también de reforzar su propia identidad e independencia. Estas contradicciones le provocarán momentos de baja autoestima frente a otros de euforia. Por otra parte, los desarreglos hormonales les harán tener en ocasiones una sensibilidad a flor de piel y en otras ser aparentemente muy fríos; esto es normal hasta que se adquiere la madurez.
Es normal que la adolescencia genere cierta intranquilidad en el entorno familiar, pero es una etapa necesaria para que el niño se convierta en adulto. Cuanto más preparados e informados estén los padres para acompañarle en este proceso, más tranquila será la transición.
En cierto modo sí. A su alrededor, incluso en su clase, verá otros adolescentes con pareja, que van al cine o salen por la noche los fines de semana, que tienen moto o sueñan con sacar el carnet de conducir, que hablan a menudo de su futuro o la profesión que quieren tener, que tienen, en suma, un horizonte muy amplio. Para un adolescente con síndrome de Down esta realidad está más limitada y va a exigir mucha madurez por su parte que pueda asumir sus limitaciones.
Ante todo hablando con él y tratando de entender sus preocupaciones. Además, os aconsejamos:
Hablarle con naturalidad del síndrome de DownLa pubertad es el cambio físico por el que el cuerpo infantil se convierte en el de un adulto con capacidad reproductora y esto conlleva unos cambios biológicos: madurez de órganos sexuales, crecimiento de mamas y vello púbico, aumento de estatura y peso, cambio de olor corporal, inicio de menstruación y eyaculación. Es importante que habléis con vuestro hijo para que sepa que estos cambios se van a producir en su cuerpo, de manera que pueda comprenderlos y aceptarlos. Asimismo, cuando esté preparado, debéis tratar con él el tema de la sexualidad y responder a sus preguntas con la mayor claridad posible.
La aparición de la pubertad es variable y depende de factores como la herencia familiar, la alimentación, la región y otros, en España normalmente aparece en las niñas entre los 10 y 14 años y en los niños entre los 11 y los 15. En los países iberoamericanos los cambios se producen en edades más tempranas.
Si ha tenido una buena formación, el adolescente ya sabrá al llegar a esta edad qué es la actividad sexual, si bien es conveniente responder a sus dudas, si las tiene, con información sencilla y naturalidad.
La adolescencia es una etapa de despertar sexual. Los adolescentes con síndrome de Down tienen, como todos los demás, tienen necesidad de expresar su afecto y sentirse queridos. Hay que dedicar tiempo a escuchar sus sentimientos y explicarles con claridad la situación para evitar falsas ilusiones con relaciones que no se realizarán (ya que tienden a tener una imaginación desbordada), pero también hay que darles la oportunidad de vivir esta experiencia, de demostrar su interés por otras personas –quizá compañeros de clase- y disfrutar con su compañía.
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