Bebé: Salud
Hay niños con síndrome de Down completamente sanos. Sin embargo, tienen una predisposición a determinados problemas de salud que deben ser controlados, ya que su vigilancia y prevención serán básicos para su futuro bienestar.
Crecimiento y vacunación
Casi todos los niños con síndrome de Down presentan un crecimiento algo más lento de lo habitual y una talla baja, por lo que los pediatras deben utilizar unas tablas de crecimiento adaptadas. En los dos primeros años de vida el peso y la talla del bebé deben ser controlados de acuerdo a los indicadores de estas tablas, que podéis encontrar en .
En España, cada Comunidad Autónoma cuenta con su propio calendario de vacunas, que se aplican de la misma manera a los bebés con síndrome de Down, a no ser que vuestro pediatra os indique la necesidad de hacer algún cambio sobre el calendario original o añadir alguna vacuna adicional (por ejemplo administrar alguna vacuna contra la gripe).
Normalmente los centros de salud vigilan la correcta aplicación de las vacunas a cada niño, indicando a los padres el momento oportuno para administrárselas.
Problemas de salud habituales
Audición, nariz y oído
Como ya comentamos en el apartado de primeras preguntas, en general los niños con síndrome de Down tienen los conductos de los oídos y la nariz más pequeños, por lo que debe controlarse la capacidad de audición y prevenir catarros y otitis de repetición, así como el buen estado de las vías respiratorias, detectando la posible existencia de asma, apnea o de infecciones. Es importante, por tanto, hacer revisiones periódicas de audición.
Ojos y visión
Asimismo con fundamentales los controles de visión, ya que son frecuentes defectos oculares como miopía, estrabismo, hipermetropía o cataratas. Hay que detectar y corregir los posibles déficits sensoriales ya que, en caso de aparecer, van a retrasar el desarrollo del niño.
Cardiopatía
Aproximadamente la mitad de los niños con síndrome de Down nacen con cardiopatías congénitas, que suelen requerir una intervención quirúrgica en los primeros años o meses de vida. Hoy en día estas intervenciones tienen el mismo riesgo para el bebé con o sin síndrome de Down, permitiéndole una recuperación completa y una vida normal, en función del tipo de cardiopatía.
Ortopedia
Son frecuentes problemas de inestabilidad en las caderas, luxaciones de la rótula, pies planos y escoliosis. En general, la hipotonía o bajo tono muscular asociada a esta discapacidad puede requerir soluciones de tipo ortopédico más frecuentes entre los niños con síndrome de Down.
Función endocrina
Hay que descartar posibles desórdenes tiroideos (hipotiroidismo e hipertiroidismo), mediante análisis de sangre anuales en los que se incluyan las hormonas tiroideas. Sus signos suelen ser muy tenues en las personas con síndrome de Down, pero afectan tanto al crecimiento corporal como a la función cognitiva.
Función digestiva
Las personas con esta discapacidad pueden tener problemas de alimentación desde su nacimiento, por lo que es necesario cuidar especialmente su nutrición. Pueden presentar problemas como malformaciones digestivas congénitas, trastornos en la función de masticación o la deglución, estreñimiento o celiaquía.
En los últimos años ha aumentado en España el número de niños celíacos, con una incidencia ligeramente más alta entre los niños con síndrome de Down. Tienen intolerancia al gluten, una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada, la avena y el centeno. Sus síntomas varían y por ello su diagnóstico requiere pruebas médicas, pero son indicadores del mismo que el niño pierda peso, tenga el vientre hinchado, vómitos, gases y deposiciones frecuentes. En el apartado Etapas / Bebé / Alimentación encontrarás más información sobre la celiaquía.
Odontología
Es frecuente que la boca aparezca entreabierta por falta de tono muscular, así como la aparición retardada de los dientes y la presencia de infecciones como gingivitis, periodontitis, o bien cuadros de bruxismo y maloclusión, sin embargo es más escasa, en estos niños, la aparición de caries.
Piel
Algunos problemas cutáneos afectan con frecuencia a las personas con síndrome de Down, entre ellos la xerosis (piel seca), piodermitis y forunculosis. Por ello se debe tener especial cuidado con la higiene de la piel.
Inmunidad e infecciones
Hay una mayor incidencia de infecciones entre las personas con esta discapacidad, especialmente en las vías respiratorias, por lo que hay que estar muy atento en los episodios de fiebre y de malestar.
Hematología y oncología
La macrocitosis (aumento de tamaño de los glóbulos rojos) y el síndrome mieloproliferativo transitorio (alteración hematológica), pueden aparecer con frecuencia en los nacidos con trisomía 21.
La incidencia de cáncer es más baja en personas con síndrome de Down que entre la población general, con dos excepciones: el cáncer testicular en varones, que hace necesaria la vigilancia clínica, y la leucemia, que en numerosos casos tiene una alta tasa de curación y una buena respuesta a la quimioterapia.
Trastornos mentales y conductuales
Cada niño es diferente y por ello la forma de comportarse varía mucho entre unos y otros, pero sí se ha establecido un patrón general de conducta en el que los niños con síndrome de Down manifiestan problemas de atención, retraimiento social, desobediencia, conducta compulsiva y trastornos de sueño. A menudo tienen dificultades para expresarse y manifestar dolor, por lo que tratan de llamar la atención con una conducta agresiva, que en realidad sólo busca apoyo o alivio.
La mayoría de situaciones serán manejables y se podrán evitar enseñando al niño, con diferentes técnicas, cómo comportarse. Sólo si su comportamiento se aleja mucho del de otros niños con discapacidad habrá que consultar con un especialista que indique si hay un trastorno psiquiátrico.
Problemas neurológicos
Las personas con esta discapacidad suelen tener un deterioro cognitivo adelantado para su edad, que en algunos casos puede estar provocado por la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la aparición de este deterioro es enormemente variable de unos adultos a otros.
La detección precoz y el seguimiento médico solucionarán la mayoría de las posibles complicaciones médicas a las que tienen más predisposición las personas con síndrome de Down. La prevención en este ámbito evitará frenar los progresos logrados con la estimulación temprana y el aprendizaje.
Para el adecuado control de la salud en personas con discapacidad DOWN ESPAÑA ha editado el “, donde se detallan aquellos aspectos que necesitan una vigilancia especial. Si vuestro pediatra no lo conoce, os recomendamos que le habléis de él y le hagáis llegar un ejemplar
© 2011 Mi hijo con síndrome de Down | Aviso legal | Contacto
