Como todos los recién nacidos, los bebés con síndrome de Down pueden presentar enfermedades dependiendo de la herencia familiar, la aparición de complicaciones en el embarazo, factores ambientales o desconocidos.
Hay niños con síndrome de Down completamente sanos. Sin embargo existe una predisposición a determinados problemas de salud que debemos controlar, ya que su vigilancia y prevención serán básicos para su futuro bienestar.
¿Cuáles son los problemas de salud habituales?
En general las personas con síndrome de Down tienen los conductos de los oídos y la nariz más pequeños, por lo que debe controlarse la capacidad de audición; por otra parte, son habituales los catarros y otitis de repetición, así como otras infecciones respiratorias. Son frecuentes también defectos oculares como la miopía, el estrabismo, la hipermetropía o las cataratas. Estos déficits sensoriales van a retrasar el desarrollo del niño, por ello es importante diagnosticarlos cuanto antes.
La hipotonía (flaccidez y bajo tono muscular) asociada a esta discapacidad puede requerir soluciones de tipo ortopédico. Debemos vigilar especialmente posibles alteraciones de la tiroides, descartar problemas odontológicos y digestivos y fomentar el ejercicio físico y la alimentación sana para evitar la obesidad.
Pese a todas estas posibles complicaciones médicas a las que son proclives las personas con síndrome de Down, un correcto seguimiento médico solucionará la mayoría. Para su adecuado control DOWN ESPAÑA ha editado el “Programa Español de Salud para Personas con Síndrome de Down”, donde se detallan aquellos aspectos que necesitan una vigilancia especial. Actualmente es el documento de referencia en nuestro país para los profesionales médicos.
¿Puede nacer nuestro hijo con problemas de corazón?
Aproximadamente la mitad de los niños con síndrome de Down nace con algún problema cardiaco (cardiopatía congénita), que suele requerir una intervención quirúrgica en los primeros meses de vida. Salvo casos excepcionales, estas intervenciones están muy perfeccionadas y permiten al niño lograr una recuperación completa y una vida normal